
Alemania
Adelante y con velocidad. Esa es la filosofía de la nueva Alemania, ahora a cargo de Jürgen Klinsmann, que busca el logro de su cuarto título mundial. El seleccionador quiere devolverle al equipo su identidad futbolística tradicional, caracterizada por un fútbol basado en un trabajo de conjunto para la recuperación del balón y el intento de poner el balón, una vez se le recupera, lo más pronto posible en el área contraria.
Con ello, Klinsmann pasó de la filosofía un tanto conservadora que había profesado su antecesor Rudi Voeller, que quería que su equipo tuviera el mayor tiempo posible el balón, pero, ante todo, que el contrario no lo tuviera, en aras de un fútbol mucho más ofensivo.
La era Klinsmann ha generado entusiasmo gracias a la agresividad del equipo, pero también reparos por el hecho de no retroceder con la misma velocidad que avanzaba. Y generar, con ello, evidentes problemas en la retaguardia. Es tal vez la zona en donde el entrenador tiene menos claridad en cuanto a los jugadores que serán titulares durante el Mundial.
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