
Francia 1938
Italia reina en el mundo
El ambiente bélico que se vivía en Europa marcó el desarrolló del Mundial de Francia en 1938. Los estadios que albergaron a los grandes maestros del fútbol, meses después acogieron a heridos, bombardeos y tropas militares.
En los futbolístico, el Mundial de Francia vio nacer a uno de los primero ídolos brasileños de la historia: Leonidas. "El diamante negro", como era apodado, no sólo marcó 8 goles (4 de ellos los anotó descalzo a Polonia), sino que también exhibió habilidad, técnica y mucho ritmo.
La modesta selección cubana dio una de las grandes sorpresas al derrotar a Rumanía en un partido de desempate de los octavos de final, pero Suecia le propinó una paliza en los cuartos (8-0).
En otro duelo de cuartos de final se enfrentaron Francia e Italia. Los
poseedores del título dieron una muestra grandísima de buen fútbol y
vencieron con claridad a los locales (1-3).
En la ronda de semifinales, los brasileños subestimaron tanto a los
italianos que su técnico, Ademar Pimenta, dejó en el banco a Leonidas y lo pagó con una derrota por 2-1.
Hungría y Suecia protagonizaron la otra semifinal. La victoria, tras un
reñido encuentro, fue para los húngaros, que, liderados por Szabo y
Zsengeller, llegaron a la final contra los italianos.
Los dirigidos por Vittori Pozzo, único técnico bicampeón del mundo, se
apoyaron en sus figuras Meazza, Piola y Ferrari para derrotar a los húngaros en la final por 4-2.
Esta generación italiana estaba destinada a alcanzar la gloria en los
campeonatos de 1942 y 1946, pero los efectos de la II Guerra Mundial no
permitieron que el torneo se volviera a disputar hasta doce años después.
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