
Holanda
Marco van Basten, el actual seleccionador holandés, tenía apenas trece años cuando el mundo del fútbol conoció en su máximo esplendor el concepto del fútbol total. Eran tiempos de la ‘naranja mecánica’ del Mundial 1974 de Alemania, y de la casi perfección balompédica de aquel equipo liderado por Johan Cruyff.
Sin embargo, Holanda es el paradigma de equipo que nunca pudo o supo estar en el sitio adecuado en el momento oportuno, porque a pesar de demostrar que entre 1974 y 1978 era la mejor selección del mundo, nunca pudo levantar la Copa Jules Rimet.
Después de estar ausente en el último Mundial, Van Basten ha devuelto a Holanda al primer plano internacional. Su fase de clasificación ha resultado impecable: diez victorias y dos empates, 27 goles a favor y tres en contra.
Holanda juega como se le supone a uno de los grandes, que quiere volver por la puerta grande, con un vistoso 3-4-3, un juego por las bandas, mucha presión en el centro del campo y vive del olfato goleador de Ruud van Nistelrooy, el delantero del Manchester United.
Van Basten es un técnico fiel a la escuela Cruyff. Incluso, antes de aceptar el cargo, llamó a este zar para ver qué pensaba al respecto. Pero ya tiene su ley de juego: “Ante todo, deseo que mis jugadores practiquen un fútbol atractivo”.
|