
Suecia
Un buen portero, una defensa segura, un centro del campo trabajador y una delantera temible. ¿Alguien quiere más? Pues esas son las cualidades de Suecia, un equipo muy bien organizado pero algo rígido y no sobrado de ideas.
Tiene al ya legendario Ibrahimovic y a la sensación del momento, Zlatan -que se ha hecho un tatuaje con la leyenda ‘Sólo Dios puede juzgarme’-, pero también varios defectos: falta de gol y de carácter, a los que hay que añadir el temperamento difícil de sus jugadores y ciertos divismos que han generado unas problemáticas relaciones con los medios suecos.
El propio Ibrahimovic ha declarado en público que Suecia debe apuntar más alto en sus objetivos y aspirar a ganar el Mundial, una afirmación que el siempre prudente técnico Lars Lagerbaeck ha apoyado veladamente, aunque ha reconocido que su equipo necesita rendir al máximo todo el torneo y tener suerte.
Otra estrella que ayudará es Henrik ‘Henke’ Larsson, a quien en su país idolatran, como muestra el hecho de que recientemente fuera elegido mejor jugador sueco de la historia en una votación popular.
Aparte del guiño sentimental, la presencia del jugador del Barcelona asegura experiencia y un delantero muy inteligente y con mucho gol, un complemento perfecto para Zlatan. El trío de estrellas lo cierra Fredrik Ljungberg, necesitado de demostrar con su selección el nombre que se ha ganado en el Arsenal.
Tras una década de resultados más bien mediocres, Suecia aspira ahora a convertirse en una de las grandes sorpresas del campeonato y volver a hacer historia en un Mundial.
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