
Suiza
Una intensa eliminatoria de repesca frente a Turquía que terminó con desagradables incidentes en el encuentro de vuelta de Estambul, premió a Suiza con el regreso al mayor acontecimiento futbolístico, un Campeonato del Mundo, cita de la que el conjunto helvético estuvo apartado desde Estados Unidos 1994.
No podía permitirse el equipo dirigido por Kobi Kuhn otro letargo en el concierto internacional. Sobre todo si se tiene en cuenta que organizará la Eurocopa del 2008 junto a Austria. Para ello posee ahora una generación de buenos jugadores. Son relevos de un grupo de futbolistas que sobresalió hace una década, gracias al juego vistoso como el de Ciriaco Sforza y Stephane Chapuisat. No carece de potencial para convertirse, incluso, en una de las revelaciones de Alemania.
Kuhn ha logrado aunar a un grupo sólido de futbolistas. Una mezcla de veteranos y prometedores jóvenes, capitaneados por el medio centro Johann Vogel, el experimentado Pascal Zuberbuhler y el centrocampista del Hamburgo Raphael Wicky, el defensa del Arsenal Phillippe Senderos o Barnetta, del Bayer Leverkusen. Suiza puede entonces no ser una selección tan ‘neutral’.
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